Hijo mío en tus asuntos procede con humildad y te querrán más que al hombre generoso.
Haste pequeño en las grandezas humanas, y alcanzarás el favor de Dios; porque es grande la misericordia de Dios, y revela sus secretos a los humildes.
No corras a curar las heridas del cínico, pues no tiene cura, es brote de mala planta.
El sabio aprecia las sentencias de los sabios y el oído atento a la sabiduría se alegra.
Sir 3,17-19.28-39
martes 4 de septiembre de 2007
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